Bitcoin en México: Bienes digitales, leyes, regulaciones e impuestos.

En México la legislación y regulación con respecto a bienes digitales como lo son Bitcoin y otras criptodivisas y monedas digitales es prácticamente inexistente.

Para empezar, no se ha definido en ley que es una criptodivisa, una moneda o activo digital o virtual. Esto complica su tratamiento jurídico. No existen precedentes como demandas civiles que nos orienten en cuanto a los criterios legales que hay entorno al tema. Tampoco se ha definido su aceptación como medio de pago o como medio de almacenar valor, y el área fiscal se mantiene gris, por decir lo menos. El Banco de México de ha limitado a catalogarla públicamente (pero no oficialmente) como una mercancía. Esto es, que un activo digital es igual a cualquier otra mercancía lícita, mueble y fungible que pueda estar circulando en el país. Como el grano de café o un dominio de internet (.com).

Ha habido señales como la propuesta de ley Fintech que se enviara al Senado para su primer estudio en Septiembre de este año (2017) y el comunicado del SAT que prohíbe aceptar como medio de pago el Bitcoin o monedas digitales (activos virtuales según el comunicado) para operaciones consideradas como vulnerables, según lo dispuesto por la ley anti lavado, que indican que las autoridades se alistan para hacer frente al tema de las criptodivisas como Bitcoin.

Sin embargo, el público se mantiene en un limbo legal en cuanto a sus obligaciones legales con respecto a poseer, almacenar, vender, comprar y gastar criptodivisas. Así que para comenzar, empezaremos por definir, conforme a la Ley, que es un Bitcoin:

Si estudiamos los artículos 752º, 753º, 759º y 763º del Código Civil Federal, podemos identificar que conforme a estas disposiciones el Bitcoin (o una criptodivisa o moneda) es considerada como un “bien mueble fungible”. Esto nos permite entender al Bitcoin precisamente como una mercancía cualquiera. Como un grano de café o una hoja de papel, el Bitcoin se puede trasladar de un lugar a otro (carteras, efecto mueble), puede ser consumido (gastado, efecto fungible) y puede ser intercambiado por otros bienes de la misma especie y calidad.

Con esta óptica es más fácil comprender lo que Bitcoin NO es en México: un instrumento financiero, llámese acción bursátil, fondo bancario o divisa de curso legal. Para tener esta categoría, el bien del que se trate debe de ser sancionado (definido y regulado) por las autoridades financieras, que no es el caso de Bitcoin por tratarse de un bien descentralizado. Esto no implica que no se pueda categorizar como instrumento financiero en un futuro, pero por el momento no cumple las características formales y legales que la legislación financiera del país exige para ser considerado como instrumento financiero. En cuanto al aspecto digital, se puede decir que un Bitcoin es equiparable a dominio de internet (.com).

Entonces tener un Bitcoin es como tener un kilo de papas. ¿Pero cuántos impuestos hay que pagar por ese kilo?

Este es el tema complicado. En teoría, hay dos impuestos que deberían pagarse:

  1. IVA, al momento de enajenar (vender o transmitir la propiedad) de tu Bitcoin. Esto no aplica para cuando lo gastas, pues ahí el IVA le corresponde al vendedor que acepto Bitcoin como medio de pago. El IVA causado por compras en Bitcoin todavía no es facturable a menos que se cambie a monedas de circulación legal. Bitcoin no está dentro de los bienes y servicios exentos del pago de este impuesto en el aparto correspondiente de la ley.
  2. ISR, al momento de intercambiar Bitcoin por pesos mexicanos o cualquier divisa de circulación legal en México. Este impuesto se causa al momento de que el numerario obtenido por la venta del Bitcoin se considera como ingreso acumulable. Es importante tener una buena contabilidad para estos efectos.

Pagar impuestos es una obligación. Como táctica fiscal, quienes se dediquen al comercio de Bitcoin pueden retener lo que les corresponda pagar de IVA al momento de obtener el dinero por vender, esto con el fin de evitar sanciones. Es posible que ese IVA no sea cobrado por ahora, pero la regulación puede cambiar eso. Además, al ser un objeto no regulado, es mejor tomar las prevenciones fiscales que sean necesarias para no caer en incumplimientos. En cuanto a ISR, solo tomen nota de la fecha en la compran y la fecha en la que venden para que puedan identificar el margen de diferencia como la ganancia o la pérdida de su inversión. El carácter de Bitcoin como inversión deducible sigue siendo ambiguo.

Bitcoin es entonces un bien mueble fungible, determinable y digital, no es considerado como un instrumento financiero y causa IVA e ISR al momento de su venta. Imaginen comprar el dominio de internet “vodka.com” en $20.00 dólares en 1998, y venderlo en $3,000,000.00 de dólares diez años después. Ahí se debería pagar IVA por la enajenación (posiblemente trasladarlo al comprador que hoy en día es posible en sitios como GoDaddy) e ISR al momento de percibir el ingreso. Lo mismo funcionaría con Bitcoin.

Pero en la práctica todo esto puede resultar mucho más complejo. Imaginemos el escenario en donde una persona demande a otra por incumplimiento en el pago de, digamos, el alquiler, y que el contrato de arrendamiento estipule el Bitcoin como medio de pago. Desde el comienzo el juez estaría en una situación desconocida, pues Bitcoin no es una palabra definida oficialmente en México (o por la RAE), además de las complicaciones de no estar contemplada en alguna ley, entre muchas otras.

El plano existencial que llamamos derecho en México no ha resuelto todavía la inclusión de Bitcoin y este tipo de tecnologías a sus juergas y contenidos. Pero seamos realistas, tampoco han contemplado los dominios de internet (.coms) o los sistemas de pago instantáneos o el fondeo participativo (crowdfunding), y no se ve que estén cerca de hacerlo.

Existen pasos firmes que han dado las autoridades para avanzar en el tema de estas regulaciones, pero las acciones avanzan a lentamente. Por ahora, mantengan una contabilidad inmaculada cuando se trate de sus operaciones con Bitcoin y podrán tener la tranquilidad de estar cumpliendo con la ley.

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